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Foto Panorámica de la Praça da Liberdade

Complejo reúne once museos y espacios culturales ya en funcionamiento en la región central de Belo Horizonte y consagrase como el mayor circuito cultural del País

El Circuito Cultural Praça da Liberdade, ubicado en la región central de Belo Horizonte, es, actualmente, el más grande complejo cultural. Al todo, son once espacios y museos en funcionamiento: Arquivo Público Mineiro, Biblioteca Pública Estadual Luiz de Bessa, Cefar Liberdade, Centro de Arte Popular Cemig, Centro Cultural Banco do Brasil, Espaço do Conhecimento UFMG, Horizonte Sebrae - Casa da Economia Criativa, Memorial Minas Gerais Vale, Museus das Minas e do Metal, Museu Mineiro y Palácio da Liberdade.

Además de éstos, otros tres ya están en proceso de implementación: la Casa Fiat de Cultura, el CENA y el Inhotim Escola y Oi Futuro. La propuesta, según la gerente del Circuito, Cristiana Kumaira, es fortalecer el complejo en el contexto cultural mundial. “Ya estamos caminando en ese sentido y cuidando para que las actividades, servicios y atendimiento atiendan a las necesidades y expectativas tanto de la populación local, como de los turistas que vienen a Belo Horizonte de variadas partes del mundo. El Circuito está se estableciendo como más un motivo de orgullo para la populación de Minas”, enfatiza.

Inaugurado en 2010, el Circuito Cultural Praça da Liberdade fue creado con el objetivo de explorar la diversidad cultural – con opciones interactivas y abiertas al público – en un área de enorme valor simbólico, histórico y arquitectónico de Belo Horizonte. La oportunidad surgió con la transferencia de la sede del Gobierno de Minas Gerais para la Cidade Administrativa, en el barrio Serra Verde. Adaptados, los antiguos edificios de las secretarías abrieron sus portas y pasaron a abrigar museos y espacios culturales.

El Circuito Cultural Praça da Liberdade es codirigido por el Instituto Sérgio Magnani desde junio de 2012, a través de una asociación firmada con el Gobierno de Minas Gerais, y los museos/espacios son administrados, en su mayoría, por empresas privadas, que realizan inversiones en la recuperación del patrimonio y en manutención de los edificios. Según Kumaira, este modelo de asociación público-privada permite que grandes empresas participen y contribuyan efectivamente con el avanzo cultural de la ciudad. “Más que realizaren sus actividades de fin, los socios invierten en la implantación y manutención de museos, espacios de aprendizaje, salas de exposiciones y espectáculos, además de centros de memoria que consolidan la historia de Minas Gerais, presentándola de forma gratuita o a precios populares”, contextualiza.